Confirmaciones — 2019

“ CONFIRMACIONES EN NUESTRA UNIDAD PASTORAL”

SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN:
En el día de ayer recibieron el SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN 13 personas. Solo podemos decir “GRACIAS SEÑOR”. Nueve adolescentes y cuatro adultos han iniciado el segundo paso en la iniciación de la vida cristiana, donde el protagonista es el Espíritu Santo, quien nos une a la Iglesia y nos compromete mucho más como testigos de la fe cristiana.

Después de un periodo amplio de catequesis estas siete mujeres y seis hombres, recibieron el sacramento de la CONFIRMACIÓN el sábado 4 de mayo en la misa de la comunidad a las 7:00 de la tarde y que ha presidido por D. Jesús Emilio Menéndez Menéndez. Vicario episcopal de Avilés-Occidente

En la CONFIRMACIÓN, recibimos el don del ESPÍRITU SANTO que DIOS nos da por medio de JESUCRISTO en su IGLESIA. Hemos de acogerlo en verdad, con fe y gratitud, conociendo y aceptando las consecuencias de este don. Se trata de fortalecer los frutos del BAUTISMO y consumar la iniciación de los cristianos en la vida sobrenatural de la comunidad.

Con el sacramento de la confirmación, los bautizados:
avanzamos por el camino de la iniciación cristiana,
quedamos enriquecidos con el don del Espíritu Santo,
nos vinculamos con más perfección a la Iglesia,
somos fortalecidos y obligados con mayor fuerza
a ser testigos de Cristo; a defender y propagar la fe y de palabra y de obra.

Es muy importante y necesaria la dimensión comunitaria. Pero es imprescindible la dimensión personal , sin la cual no hay dimensión comunitaria real ni verdadera. La celebración no puede ser auténtica ni eficaz si no nos acercamos con unas verdaderas disposiciones al sacramento:
Tenemos que tener una disposición sincera para cumplir las obligaciones básicas de la vida cristiana, en el culto y en la vida comunitaria, en la familia, en la vida personal, con claridad y realismo, sin pretensiones utópicas ni concesiones peligrosamente condescendientes.
De nuevo, según el código (c.889), para recibir lícitamente la Confirmación, se requiere estar convenientemente instruido, bien dispuesto, y en condiciones de renovar las promesas del bautismo.
Damos con mucho cariño la enhorabuena a todos aquellos que de verdad han decidido personal y libremente dar este paso tan importante.
“Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt.28, 20).

 

DOMÍNGO DÍA DEL SEÑOR – 3 DE PASCUA

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Jesús se manifiesta a los apóstoles resucitado en su trabajo diario, pescando, invitándonos a seguirle desde el servicio y la humildad, haciendo lo mismo que él hizo: “preparando la comida”, invitándonos a coger fuerzas para anunciarle a través de la Eucaristía: “vamos a almorzar” y llevando la Eucaristía a nuestra vida, haciendo de nuestra invitación a seguirle: “sígueme” una permanente Eucaristía donde compartimos la comida: un poco de pan y un pez, y también nuestra vida: “me amas, apacienta mis corderos”.

Domingo Día del Señor – 3º de Pascua

Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5,27b-32.40b-41):

…. Pedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. ….

Segunda lectura
Lectura del libro del Apocalipsis (5,11-14):

Yo, Juan, en la visión escuché la voz de muchos ángeles: eran millares y millones alrededor del trono y de los vivientes y de los ancianos, y decían con voz potente: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.»….

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (21,1-19):

… Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.» …

DÍA DE LA MADRE: María Madre de las Madres

María Madre de las Madres

Padre de amor, que quisiste hacer a las madres, colaboradoras tuyas en la hermosa tarea de la concepción y el cuidado de la vida de los seres humanos que con tanto amor creas cada día, escucha nuestra oración.
Te pedimos, Padre, por todas las madres del mundo, para que tomen conciencia de la bella misión que les confiaste, y sepan cumplirla cabalmente, con amor y dedicación, alegría y esperanza, siguiendo el ejemplo de María, la Madre de Jesús, tu Hijo amado.
Fortalécelas con los dones de tu amor compasivo y misericordioso, para que puedan ser para sus hijos e hijas, verdaderas maestras y guías en el camino de la vida, y superando con paciencia y vigor, sus limitaciones y dificultades, les den siempre lo mejor de sí mismas con entusiasmo y generosidad.
Llena sus corazones con tu ternura, para que puedan secar con ella las lágrimas de sus hijos. Abrázalas fuerte, para que sean capaces de llevarlos con amorosa autoridad por el camino que conduce a Ti.
De una manera especial te pedimos, por aquellas madres que, por diversas circunstancias, viven momentos de dificultad, y se sienten temerosas y sin fuerzas para seguir adelante.
Confiamos a tus manos de Padre misericordioso a las madres víctimas de la injusticia y la violencia, que en nuestro país y en cualquier lugar del mundo, huyen de sus hogares, para salvar su vida y la vida de sus hijos, con la esperanza de poder construir para ellos un futuro de paz y prosperidad.

Te damos gracias por nuestras madres, a las que Tu les has confiado el cuidado precioso de la vida humana desde su inicio.

Tú has dado a la mujer la capacidad de participar contigo en la creación de nueva vida. Haz que cada mujer puede llegar a comprender el pleno significado de esta bendición.

Mira a cada madre que está esperando un hijo, fortalece su fe en Tu paternal cuidado y amor para con ella y para su hijo en camino. Dale valentía en tiempos de miedo o dolor, comprensión en los momentos de incertidumbre y duda, y esperanza en tiempos de problemas. Concédele alegría en el nacimiento de su hijo.

Bendice a las madres a quienes les has dado el gran privilegio y la responsabilidad de ser formadoras de un niño o una niña.

Haz que todas ellas puedan fomentar la fe de sus hijos, siguiendo el ejemplo de María, la Madre de Tu Hijo.

Ayuda a todas las «madres espirituales», quienes están al cuidado de los hijos de otros y asumen su tarea con amor maternal, que puedan descubrir que engendrar vida es mucho más que dar a luz.

Te pedimos que envíes el Espíritu Santo Consolador a las madres que han perdido hijos, que están enfermos o separados de sus familias, que se encuentran en peligro o problemas de cualquier tipo. Muéstrales Tu misericordia y dales fortaleza y serenidad.

Colma de tu paz a las madres que ya no están con nosotros, que disfruten en Tu presencia del fruto de sus esfuerzos en la tierra.

María, Madre del Cielo, intercede por todas las madres, sé su guía y consuelo. Alcánzales de Dios la Gracia para esta vida y la alegría eterna en la Gloria.

“De todas las bendiciones que Dios me ha brindado en esta vida, tú, Mamita hermosa, eres la más grande. Tu amor es mi fuente de vida, mi motivación, mi medicina, mi orgullo y mucho más.