Este pasado jueves día 12 y viernes 13 de diciembre nos hemos acercado al Colegio del Buen Consejo situado en nuestra Unidad Pastoral para presentar la misión de Cáritas a los alumnos de Educación Primaria y de la ESO. Con ellos participamos en un encuentro formativo e informativo sobre la labor de Cáritas en la Unidad Pastoral y en nuestro Arciprestazgo.
Les transmitimos que, ante la realidad social actual, Cáritas se hace presente para transformar las situaciones de dificultad en caminos de soluciones hacia un futuro esperanzador.
También les explicamos que ese ejercicio de la Caridad nos posiciona en un lugar de búsqueda permanente de comunión con los más necesitados; un quehacer que realizamos desde nuestra identidad, y una esencia que se transmite mediante el testimonio, de palabra y de obra.
Este testimonio, que intentamos difundir con la pobreza de nuestras palabras y acciones, intentamos llevarlo a todas las personas y que toda nuestra actuación está encaminada en favor de quienes más lo necesitan y que acuden a la Cáritas en busca de ayuda.
Pero además de todo lo anterior, también es necesario construir experiencias que vayan tejiendo redes de solidaridad y formas de construir nuestra humanidad, donde la actividad humana y el trabajo posibiliten la realización de las personas más desfavorecidas.
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DÍA TERCERO: Y CONCEBIÓ A JESÚS DIOS Y HOMBRE
“José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que ha sido engendrado en ella es del Espíritu Santo.
Ella dará a luz un hijo; y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”
MARÍA ES VERDADERAMENTE MADRE DE DIOS.
María, la elegida, la concebida sin pecado original, nació para ser LA MADRE, no una madre como tu madre o mi madre. No hay madre tan madre como esta Madre porque Ella nació para ser LA MADRE.
Ella es la verdadera Madre del Hijo de Dios, porque Ella concibió al Hijo de Dios en cuanto hombre, no por obra de varón sino por obra del Espíritu Santo en el mismo momento de la Encarnación.
Ella es también Madre de todos los hombres y Madre de todo lo creado porque el Hijo de Dios en su humanidad asumió a toda la humanidad y se unió de alguna manera a cada uno de los hombres y de otra manera distinta asumió también a la Creación entera, manchada y herida por el pecado como nos dice San Pablo
PAPA FRANCISCO NOS DICE:
“La Virgen María nos dice que hagamos como ella: no desperdiciar el don recibido, sino custodiarlo en el corazón, para que germine y dé fruto, con la acción del Espíritu Santo. De este modo, cada uno de vosotros, con vuestras limitaciones y fragilidades, podrá ser testigo de Cristo allá donde vive, en la familia, en los ambientes de estudio, de trabajo, de ocio.”
NUESTRO PROPÓSITO:
Tantas veces tu Madre María te habrá sugerido que atiendas a quien lo necesita, que sonrías cuando no tienes ganas, que pidas perdón cuando te enfadas con alguien… y mil cuidados más, de los que –quizás- no te has dado ni cuenta. Para agradecerle, puedes sorprender a la Virgen poniendo algunas flores cerca de una imagen suya que tengas en tu parroquia, el colegio, tu casa….
ORACIÓN A LA INMACULADA CONCEPCIÓN:
Virgen Santa e Inmaculada, a Ti, que eres el orgullo de nuestro pueblo y el amparo maternal de nuestra ciudad,nos acogemos con confianza y amor.
Eres toda belleza, María. En Ti no hay mancha de pecado. Renueva en nosotros el deseo de ser santos: que en nuestras palabras resplandezca la verdad, que nuestras obras sean un canto a la caridad,que en nuestro cuerpo y en nuestro corazón brillen la pureza y la castidad,que en nuestra vida se refleje el esplendor del Evangelio.
Eres toda belleza, María. En Ti se hizo carne la Palabra de Dios. Ayúdanos a estar siempre atentos a la voz del Señor: que no seamos sordos al grito de los pobres,que el sufrimiento de los enfermos y de los oprimidos no nos encuentre distraídos,que la soledad de los ancianos y la indefensión de los niños no nos dejen indiferentes,que amemos y respetemos siempre la vida humana.
Eres toda belleza, María.
En Ti vemos la alegría completa de la vida dichosa con Dios. Haz que nunca perdamos el rumbo en este mundo:que la luz de la fe ilumine nuestra vida, que la fuerza consoladora de la esperanza dirija nuestros pasos,que el ardor entusiasta del amor inflame nuestro corazón,que nuestros ojos estén fijos en el Señor, fuente de la verdadera alegría.
Eres toda belleza, María.
Escucha nuestra oración, atiende a nuestra súplica:que el amor misericordioso de Dios en Jesús nos seduzca,que la belleza divina nos salve, a nosotros, a nuestra ciudad y al mundo entero. Amén
Primera lectura
Lectura del libro del Génesis (3,9-15.20):
Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: «¿Dónde estás?»
Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.»
El Señor le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?»……
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,3-6.11-12):
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales…….
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1.26-38):
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»…..
Una vez más nos reunimos, atentos al anuncio de la llegada de Dios nuestro Señor. Se acerca la gran fiesta de Navidad, la fiesta del Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo en Belén y en cada uno de nuestros corazones. Preparémonos a recibir a nuestro salvador reuniéndonos en torno a esta corona.
Oración al encender la segunda vela:
“Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel. Nosotros, como un símbolo, encendemos estas dos velas. El viejo tronco está rebrotando, florece el desierto. La humanidad entera se llena de esperanza porque Dios ha sembrado esa esperanza en nuestra carne. Que cada uno de nosotros, Señor, te abra su vida para que brotes, para que florezcas, para que nazcas y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza. Ayúdanos a HACER CAMINO en este tiempo de Adviento. ¡Ven pronto, Señor. Ven, Salvador!”
Señor, gracias por reunirnos una vez más en torno a esta corona. Ayúdanos a vivir intensamente este Adviento y prepararnos para recibirte. Por Cristo Nuestro Señor.