LA OPINIÓN DE…. » LOS ENFERMOS EN LA PARROQUIA, UNA PRIORIDAD»

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Enfermo, familia y parroquia una unión en la fe que, alivia, cuida, ama y tiene la fuerza del Señor para llevar la enfermedad con alegría.

En este mes de febrero la Iglesia celebra la JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO, con el lema «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados,y yo os aliviaré» (Mt 11,28).

Una reflexión sobre la parroquia, el enfermo, y las familias.

La Parroquia. Un entorno de Sanación

La Parroquia es el marco ideal donde la mayoría de los cristianos vivimos y alimentamos nuestra fe. Por otra parte, nuestras Comunidades Parroquiales están llamadas a testimoniar y difundir el evangelio en la sociedad actual. Una Parroquia sana y sanadora. La comunidad Parroquial adquiere una profundidad evangelizadora nueva si se entiende la Parroquia como “fuente de salud integral”.

DOMINGO DÍA DEL SEÑOR, IV DEL TIEMPO ORDINARIO

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Jesús nos dice que los bienaventurados, los felices, los que viven bien, en el mejor sentido de la palabra, son los pobres, los que sufren, los que tienen hambre, los sencillos, los que siguen creyendo en la justicia, en la misericordia

Domingo 2 FEBRERO 2020,  IV del tiempo ordinario

Primera lectura
So 2, 3; 3,12-13
Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde
Lectura de la profecía de Sofonías:

Buscad al Señor los humildes, que cumplís sus mandamientos; buscad la justicia, buscad la moderación, quizá podáis ocultaros el día de la ira del Señor…..

Segunda lectura 
1Co 1, 26-31
Dios ha escogido lo débil del mundo
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios:

Fijaos en vuestra asamblea, hermanos, no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas;…..

Evangelio
Mt 5, 1-12a
Dichosos los pobres en el espíritu
Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles…..

2 de febrero de 2020-Jornada Mundial de la Vida Consagrada-Demos gracias al Señor por todas las personas que consagran su vida

2 de febrero de 2020 – Jornada Mundial de la Vida Consagrada 

“La vida consagrada con María, esperanza de un mundo sufriente”

La vida consagrada consiste en la dedicación o la total reserva de la persona para Dios. Es una entrega total, deseada por Dios, quien invita a la persona a un seguimiento más de cerca, y que es aceptado por ella, libremente y por amor, para ser total y exclusivamente para Dios y para Su Reino. Es un llamado a la perfecta imitación de Cristo a través de alcanzar la plena comunión con Dios y la perfección en el amor.

Hay muchas  personas consagradas y ellas dan testimonio de que Dios es Padre y que, por consiguiente, podemos tener con Él una relación de confianza filial. Somos sus hijos. Pero no somos hijos únicos. A nuestro lado hay muchos hermanos. Reconocer a Dios como Padre ilumina la mirada de nuestro corazón para descubrir a todos los hermanos. Somos hijos y hermanos, y esto se expresa solemnemente cuando rezamos diciendo: “Padre nuestro”.

Demos gracias al Señor por todas las personas que consagran su vida y  que, desde las distintas  vocaciones y formas de servicio, son presencia elocuente del amor de Dios entre nosotros.

La fiesta de la Presentación del Señor es un misterio sencillo y solemne en el que la Iglesia celebra a Cristo, el consagrado del Padre, primogénito de la nueva humanidad. Las personas consagradas expresan cada día en sus vidas la novedad del Evangelio. Su testimonio alumbra el corazón de tantas personas, que conociéndolas hacen sentir la llamada a seguir al Señor por el mismo camino. Os damos gracias por vuestra entrega, de toda la vida, algunos de vosotros y vosotras estáis cargados de años y de méritos. Que esta Jornada de la Vida Consagrada 2020 nos haga reconocer la luz que aportáis a la Iglesia y pedimos que podáis seguir iluminando con la luz de Cristo, a manera de María, para que todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo encuentren a Jesús, y a través de todas vosotras vidas consagradas y que participemos de la misericordia del padre. Por todo ello: ¡muchas gracias!