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Asunción de la Santísima Virgen

“Se abrió el Templo de Dios que está en el cielo y quedó a la vista el Arca de la Alianza. Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza.” Apocalipsis 11, 19; 12,1
La fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María, se celebra en toda la Iglesia el 15 de agosto. Esta fiesta tiene un doble objetivo: La feliz partida de María de esta vida y la asunción de su cuerpo al cielo.
“En esta solemnidad de la Asunción contemplamos a María: ella nos abre a la esperanza, a un futuro lleno de alegría y nos enseña el camino para alcanzarlo: acoger en la fe a su Hijo; no perder nunca la amistad con él, sino dejarnos iluminar y guiar por su Palabra; seguirlo cada día, incluso en los momentos en que sentimos que nuestras cruces resultan pesadas. María, el arca de la alianza que está en el santuario del cielo, nos indica con claridad luminosa que estamos en camino hacia nuestra verdadera Casa, la comunión de alegría y de paz con Dios”. Homilía de Benedicto XVI (2010)
Que como María, sepamos abrir nuestra vida a la acción del Espíritu Santo para que nos dejemos guiar por la voluntad de Dios. Que podamos imitar su humildad y entregarnos enteramente al Todopoderoso y al igual que ella abramos nuestros ojos de la fe y podamos caminar de su mano hacia la Patria Celestial.
¡Oh Virgen de la Luz!
Hacia ti se dirigen nuestras miradas y nuestros corazones de niños:
Tú eres la Estrella Matutina que anuncia la llegada del Día; Tú eres el Lucero Vespertino que refulge durante la noche; Tú eres la Estrella del Mar que nos guía a feliz puerto.
Lo mismo que la Estrella envía su luz del cielo a la tierra,
Así envíanos a nosotros tú Hijo Jesús, ¡Luz eterna del mundo!En medio de las tinieblas y tempestades de la vida, En las horas de duda o de tentación, Cuando se nos rebelen las pasiones o seamos débiles,
¡Sé nuestra claridad y nuestra paz!
¡Sé nuestra esperanza y nuestra pureza! ¡Sé nuestra dulzura y nuestra fuerza!
¡Oh Virgen de la Estrella! ¡Que en ti descansen siempre nuestras miradas y nuestros corazones!
Amén
DOMINGO DÍA DEL SEÑOR — 19º del Tiempo Ordinario
Domingo, 9 de agosto de 2020 — 19º del Tiempo Ordinario
El Señor nos tiende su mano y nos dice: «¡Ánimo, aquí estoy yo, no tengáis miedo!» ¡Ven, y camina firme sobre tus dificultades! ¡Puedes vencer al viento que te azota la cara! ¡Puedes caminar sobre el mar!
Y si, a pesar de todo, tengo dudas y el miedo me paraliza, y parece que me hundo… gritaré como Pedro: «¡Señor, sálvame!»
Y él extenderá la mano, me agarrará, y me preguntará: «¿Por qué has dudado?» ¿Por qué tu miedo y tu angustia? Entonces no miraré tanto a la tormenta y a las aguas: LO MIRARÉ A ÉL Y CAMINARÉ A SU LADO.
Primera lectura
En aquellos días, cuando Elías llegó al Horeb, el monte de Dios, se metió en una cueva donde pasó la noche. El Señor le dijo: «Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va pasar!»…..
Segunda lectura
Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante, en mi corazón, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo…….
Evangelio
Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra,……….
