DOMINGO DÍA DEL SEÑOR – 3º DE PASCUA

PINCHA EN LA IMAGEN Y ACCEDE A LAS LECTURAS DEL DOMINGO

26 de abril de 2020 – Domingo Día de Señor – 3º de Pascua

En estos momentos de miedo e incertidumbre, la Iglesia, es decir, cada uno de nosotros, los cristianos tenemos que predicar con el amor y la solidaridad. Es esta la misión a la que Jesús nos envía, La Iglesia que somos no tiene razón ni sentido si no predicamos poniéndonos en camino hacia el hermano necesitado de pan, de salud y de Dios.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2,14.22-33):

El día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y con toda solemnidad declaró:
«Judíos y vecinos todos de Jerusalén, enteraos bien y escuchad atentamente mis palabras……..

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,17-21):

Queridos hermanos:
Puesto que podéis llamar Padre al que juzga imparcialmente según las obras de cada uno, comportaos con temor durante el tiempo de vuestra peregrinación, pues ya sabéis que fuisteis liberados de vuestra conducta inútil, heredada de vuestros padres, pero no con algo corruptible, con oro o plata, sino con una sangre…….

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,13-35):

Auel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios;
iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo…….

ACCEDE AQUÍ A LAS LECTURAS DEL DOMINGO

DOMINGO DÍA DEL SEÑOR – 2º DE PASCUA

PINCHA EN LA IMAGEN Y ACCEDE A LAS LECTURAS DEL DOMINGO

Domingo día del Señor – 2º de Pascua – 19 de abril de 2020

Jesús nos ofrece a los atemorizados un mensaje de paz (¡qué bueno para estos tiempos de confinamiento!). La paz que nos desea Jesús es fruto de la presencia viva y poderosa de Dios

Pero Jesús no nos da la paz para que nos la quedemos toda para nosotros, nos pide que salgamos y prediquemos  y demos testimonio de lo que hemos visto y oído: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (2,42-47):

Los hermanos perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.
Todo el mundo estaba impresionado, y los apóstoles hacían muchos prodigios y signos. Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno…….

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,3-9):

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesucristo, que, por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva; para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible, reservada en el cielo a vosotros, que, mediante la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios; para una salvación dispuesta a revelarse en el momento final……

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-31):

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en
medio y les dijo:
«Paz a vosotros»……

El dolor de no poder despedirse de los seres queridos fallecidos

El dolor de no poder despedirse de los seres queridos fallecidos

Las medidas de seguridad impuestas por las autoridades impiden a los familiares llevar a cabo el ritual de despedida del ser querido como lo hemos conocido hasta ahora.

Nacemos, vivimos y morimos, es ley de vida y lo sabemos pero la muerte es un doloroso trance por el que antes o después todos tenemos que pasar, pero la llegada impronta de la pandemia “Covid-19” ha dado un vuelco a la reacción adaptativa normal ante la pérdida de un ser querido: ha cambiado de forma radical el duelo al menos como lo conocíamos hasta ahora.

“La muerte estos días es mucho más dolorosa. La gente está muriendo sola y no podemos despedirnos en el final de su vida con esa privación afectiva”.

Ni despedidas, ni besos, ni abrazos, ni esa mano apretada… Las estrictas medidas de seguridad sanitarias impuestas nos impiden a los familiares y amigos llevar a cabo el ritual de despedida del ser querido como era nuestro actuar  hasta ahora, ello quizás nos puede  conducir a los más allegados a sufrir un  duelo que no tiene fin.

«El confinamiento ha llegado a un  punto en que los familiares no podemos despedirnos del ser querido como nos pide el corazón»

Ha cambiado nuestra rutina, hábitos, costumbres, forma de pensar, forma de relacionarnos, y  nos ha obligado a desarrollar estrategias de adaptación. En estos días, muchos familiares, amigos, vecinos están falleciendo a causa del coronavirus o incluso con otras enfermedades previas y  otras muchas lo harán por el curso natural de la vida. La dimensión cristiana y/o social de nuestras despedidas se ha visto eliminada de manera abrupta, posiblemente de manera justificada, para evitar males mayores. Actos alrededor de la pérdida tan significativos para el doliente como disponer del apoyo familiar o  social en unos momentos tan difíciles o poder desarrollar con normalidad los rituales propios de nuestra comunidad (velatorio, ceremonia religiosa, despedida familiar…) son muy importantes para que ese proceso de duelo sea normal y no se convierta en un duelo largo y complicado.

Perder a alguien en este tiempo de “coronavirus” se está tornando a mayores  en  una experiencia dolorosa y traumática, porque de golpe no solo perdemos a un ser querido, sino que además lo hacemos sin la necesaria visión de la realidad.

Han desaparecido de nuestras vidas de forma súbita, sin poder despedirnos, sin poder enterrarlos, y tal vez sin poder hacer una  reconciliación. Solo nos queda un vacío. Sentimos  una profunda contradicción entre lo que el corazón siente  y aquello que el intelecto nos dice.

La consecuencia de todo esto es añadir más dolor emocional y más retraso en la gestión del duelo.  Las pérdidas por Covid-19”   se asemejan a las pérdidas por accidentes cuando nuestros seres queridos se van sin más, como si la vida tuviera prisa en llevárselos. 

Este “Covid-19”  nos ha paralizado a todos y está abriendo la conciencia a cosas que nunca nos podíamos imaginar.

Porque perder al ser amado, es una experiencia que necesita ser compartida, acompañada, sostenida por abrazos, miradas compasivas, palabras de cariño, respetuosos silencios, … Todo esto ayuda a que  no nos sintamos solos ante el dolor. Es normal que necesitemos saber que tu dolor, es amor por los demás; por lo que, por lo general, las personas que han tenido una pérdida suelen valoran mucho la presencia y la compañía de las personas que aprecian. El apoyo emocional recibido en estos primeros momentos es crucial, pudiendo dificultar o favorecer el proceso de duelo posterior

Hasta ahora  veíamos la muerte como algo lejano, que le ocurría a los demás, en sus circunstancias pero no nuestra realidad, pero hoy el miedo de esta realidad nos hace entender que las personas de nuestro alrededor están amenazadas y sabemos, también, que las restricciones impuestas, “el confinamiento”, está llegando a los fallecidos de manera que los familiares no pueden despedirse como lo hacía hasta hace poco tiempo».

Cada persona llevamos el duelo de una forma distinta.

«El funeral es el acto religioso y/o social que dedicamos a esa persona que se va».

En ello cobra una relevancia especial los sentimientos, las directrices que en vida ha podido marcar el fallecido, “quiero que ni funeral sea………. Os dejo dicho como quiero mi entierro………. Y ahora qué?  «Si consideramos que no ha tenido una despedida digna nos quedara un pesar enorme y que  lo recordamos siempre. Por eso, es importante decir a las familias “estén presentes aunque sea de otra manera”, mantengan los rituales de tal forma que sientan que están presentes».

«Tras esta pandemia nos daremos cuenta de que necesitamos cuidar a nuestros seres queridos incluso más allá de la vida y recuperaremos el sentido de los rituales»

“Esta pandemia nos abrirá los ojos al verdadero valor de las cosas»