Domingo Día del Señor – 18º del Tiempo Ordinario

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Domingo Día del Señor – 18º del Tiempo Ordinario – 31 Julio 2022

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiastés (1,2;2,21-23):

¡Vanidad de vanidades!, —dice Qohélet—. ¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad!
Hay quien trabaja con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado…….

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3,1-5.9-11):

Hermanos:
Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con él………………

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,13-21):

En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús:
«Maestro, dije a mi hermano que reparta conmigo la herencia».
Él le dijo:
«Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?»………………..

Domingo de Cáritas- Prediquemos con la Palabra y la Caridad.

Hoy todavía hay muchos hermanos nuestros  que viven una situación precaria y son atendidos por los equipos de Cáritas y que llaman a nuestros corazones clamando ayuda. Seguimos constatando que existe un mayor volumen de necesidades y menos recursos para atenderlas, lo que está produciendo que la pobreza sea algo estructural y no algo circunstancial. Desde nuestra Cáritas, escuchando y ayudando a las personas que acogemos, queremos dar testimonio de nuestra comunidad cristiana, que predica con la Palabra y lo hace creíble con la caridad. Seguimos reclamando vuestra ayuda y oración. Ellos esperan nuestra ayuda; con nuestra aportación en la colecta, podremos devolver algo de lo mucho que, a diario, recibimos del Señor.

El testimonio de los cristianos siempre ha sido necesario para que nos ganemos la credibilidad de lo que somos y predicamos. Como dijo Pablo VI “Nuestros contemporáneos hacen más caso de los testigos que de los maestros, y si hacen caso de los maestros es porque son testigos”. Que las enseñanzas que recibimos  nos ayuden a no gloriarnos de nuestros éxitos personales, sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo.

San Joaquín y Santa Ana. Padres de la Virgen María, abuelos de Jesús.

San Joaquín y Santa Ana

Padres de la Virgen María, abuelos de Jesús.

Hoy la Iglesia celebra a los padres de la Virgen María, los abuelos de Jesús: los santos Joaquín y Ana. En su casa vino al mundo María, trayendo consigo el extraordinario misterio de la Inmaculada Concepción; en su casa creció acompañada por su amor y su fe; en su casa aprendió a escuchar al Señor y a seguir su voluntad. Los santos Joaquín y Ana forman parte de esa larga cadena que ha transmitido la fe y el amor de Dios, en el calor de la familia, hasta María que acogió en su seno al Hijo de Dios y lo dio al mundo, nos los ha dado a nosotros. ¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe! Refiriéndonos al ambiente familiar tenemos que subrayar que San Joaquín y Santa Ana son los patronos de los abuelos.

Qué importantes son en la vida de la familia para comunicar ese patrimonio de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad. Y qué importante es el encuentro y el diálogo intergeneracional, sobre todo dentro de la familia. “Niños y ancianos construyen el futuro de los pueblos. Los niños porque llevarán adelante la historia, los ancianos porque transmiten la experiencia y la sabiduría de su vida” (n. 447). Esta relación, este diálogo entre las generaciones, es un tesoro que tenemos que preservar y alimentar.

La liturgia nos habla de San Joaquín y Santa Ana con estas palabras:

Oh bienaventurados esposos, que os esforzasteis en vivir siempre de una manera agradable a Dios y digna de la que tuvo en vosotros su origen. Con vuestra conducta os hicisteis merecedores de ofrecer al mundo la joya de la virginidad, quien, de un modo admirable y excepcional fue siempre Virgen en su mente, en su alma y en su cuerpo».