MERCADILLO SOLIDARIO, Mercadillo Solidario es diferente, es colaboración,es participación.

Los próximos dias 23 y 24 de noviembre realizaremos un MERCADILLO SOLIDARIO en la Unida Pastoral de Villalegre-La Luz. Son muchas las necesidades y pocos los recursos que tenemos para atender a las distintas actuaciones en favor de los necesitados.

Los productos que se exponen a la venta han sido donados por los feligreses de la Unidad Pastoral y su venta ayudara a atender las necesidades que tenemos.

¿Por qué es importante participar en Mercadillo Solidario?

Mercadillo Solidario es diferente.

Una comunidad comprometida con la sociedad, que aborrezca la apatía y que no piense que la responsabilidad siempre es de otro, que crea en las sinergias y en la fuerza multiplicadora de muchos esfuerzos individuales

«Construimos una comunidad solidaria, en donde lo importante es el necesitado»

Mercadillo Solidario es colaboración.

Solidaridad, personas que están interesadas en poner su granito de arena para conseguir una sociedad y un mundo mejor.

La colaboración se realiza de diferentes formas, mediante la difusión del proyecto, la compra de productos solidarios y la realización de  contribuciones.

Mercadillo Solidario es participación.

Porque necesitamos personas como tú, que quieran colaborar dando a conocer estos proyectos y participando en nuestro comercio solidario.

Así como todas aquellas empresas, ONGS y asociaciones que quieran colaborar

Mercadillo Solidario no es posible sin personas como tú, solidarias, colaborativas, participativas y con un gran responsabilidad social. Te invitamos a tí y a tus amigos a participar, a debatir, a hacer algo para cambiar nuestra sociedad. Y que mejor forma que con nuestra comunidad participativa.

DOMINGO DE CÁRITAS Y TERCERA JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

Nos hemos reunido para celebrar la eucaristía, el sacramento de unidad y caridad. En este domingo, DE CÁRITAS también celebramos la tercera Jornada Mundial de los Pobres: recordamos así a tantas personas que pasan necesidad y que están reclamando nuestra caridad fraterna. En este día el Papa Francisco nos recuerda a las familias que se ven obligadas a abandonar su tierra, a los huérfanos que han perdido a sus padres, a los jóvenes en busca de una realización profesional, a las víctimas de la violencia, la prostitución y las drogas, a los inmigrantes, a los marginados y sin
hogar que deambulan por las calles de nuestras ciudades. Asimismo, en este contexto en que vivimos, en que no es fácil ser testigos de la esperanza cristiana, pide a todos los cristianos que sintamos una verdadera preocupación por los pobres, que se concreta en la búsqueda de su verdadero bien. De esta forma estaremos cumpliendo el mandado del Señor de vivir anunciando el reino de Dios y ofreceremos la esperanza que viene de Dios a nuestros hermanos que peor lo pasan. Hermanos, en la eucaristía que vamos a celebrar encontraremos en Jesucristo el modelo de amor y entrega, y la fuerza para vivir en la caridad cristiana con los pobres y necesitados.

Redescubramos el valor de estar junto a las personas más pobres y vulnerables de
nuestras comunidades, a través de la oración comunitaria y el banquete de la eucaristía, como expresión de la mesa compartida en familia. Hemos de promover una comunidad cristiana que sea signo de esperanza para las personas pobres, a través de gestos sencillos y cotidianos en los que se sientan acompañados y acogidos como personas con derecho a su propio lugar.
En medio de una sociedad que genera esclavitud y dolor para un gran número de personas, los cristianos estamos llamados a ser testigos de esperanza, a sembrar signos de luz y liberación, signos del amor de Dios que nos abraza a todos con ternura y compasión.

III Jornada Mundial de los Pobres – «La esperanza de los pobres nunca se frustrará «

«La esperanza de los pobres nunca se frustrará»

El domingo 17 de noviembre se celebra la III Jornada Mundial de los Pobres con el lema, «La esperanza de los pobres nunca se frustrará» (Sal 9,19). Unas palabras, explica el papa Francisco en su mensaje para la Jornada, que se «presentan con una actualidad increíble. Ellas expresan una verdad profunda que la fe logra imprimir sobre todo en el corazón de los más pobres: devolver la esperanza perdida a causa de la injusticia, el sufrimiento y la precariedad de la vida».

«A veces -recuerda el Santo Padre- se requiere poco para devolver la esperanza: basta con detenerse, sonreír, escuchar. Por un día dejemos de lado las estadísticas; los pobres no son números a los que se pueda recurrir para alardear con obras y proyectos. Los pobres son personas a las que hay que ir a encontrar: son jóvenes y ancianos solos a los que se puede invitar a entrar en casa para compartir una comida; hombres, mujeres y niños que esperan una palabra amistosa. Los pobres nos salvan porque nos permiten encontrar el rostro de Jesucristo».

Redescubrir el valor de estar junto a las personas más pobres y vulnerables de nuestras comunidades, a través de la oración comunitaria y el banquete de la eucaristía, como expresión de la mesa compartida en familia. •

Promover que la comunidad cristiana sea signo de esperanza para las personas pobres, a través de gestos sencillos y cotidianos en los que se sientan acompañados y acogidos como personas con derecho a su propio lugar.

En tiempos difíciles confiar, esperar y dar testimonio

Ser discípulos del Señor Jesús requiere de nosotros ser evangelizadores coherentes, ser capaces de sembrar signos visibles de esperanza que supongan consuelo y liberación para quienes sufren y padecen pobreza y falta de reconocimiento de su dignidad como personas.

Nos preparamos para la Jornada Ser discípulos del Señor Jesús requiere de nosotros ser evangelizadores coherentes, ser capaces de sembrar signos visibles de esperanza que supongan consuelo y liberación para quienes sufren y padecen pobreza y falta de reconocimiento de su dignidad como personas. Hasta la celebración de la Jornada tenemos por delante un tiempo de preparación y revisión de nuestro propio estilo de vida. Se puede concretar en momentos de oración, de meditación, en jornadas de reflexión para tomar conciencia de forma personal y comunitaria de nuestra misión de testigos del amor de Dios y de cómo somos portadores de esta esperanza para todos. Vivir la caridad, como dice el papa Francisco, requiere tener relaciones interpersonales con las personas pobres: vivir con los pobres y por los pobres. Nos anima a vivir la misión como seguidores de Jesús haciendo todo lo posible por encontrarnos con él en estas personas y en sus historias de vida, porque allí, en cada persona, está Dios.

 

Ser signos de esperanza en tiempo de desolación Como comunidad cristiana tenemos la misión de anunciar la Buena Noticia del Evangelio de Jesús, encarnar su mensaje y adherirnos a su estilo de vida que pasa por ayudar, acompañar, proteger, defender y salvar a los más pobres y débiles.