I Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores. Donde dieron AMOR, devolvamos AMOR

El Papa Francisco habla muy a menudo de “raíces”  cuando explica, sobre todo a los jóvenes, que sus abuelos son “árboles” a los que hay que cuidar con gestos de ternura, a los que hay que sorprender usando “la fantasía del amor”, a los que hay que visitar y buscar porque sin su “memoria” no se puede florecer. “Poetas de la oración”, “hombres y mujeres, padres y madres que estuvieron antes que nosotros en el mismo camino, en nuestra misma casa, en nuestra diaria batalla por una vida digna”.

Es por ello que El Santo Padre Francisco ha decidido instituir en toda la Iglesia la celebración de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, que se celebra, a partir de este año, el cuarto domingo de julio, cerca de la memoria litúrgica de los santos Joaquín y Ana, abuelos de Jesús.

El lema de este año dice así: “Yo estoy contigo todos los días” . y por ello  queremos dar gracias a Dios por todas las personas mayores, que se han dejado los años, el corazón y lo mejor de su vida, por hacer posible que nuestras vidas sean cada vez mejores. Sus vidas, sus rostros, sus miradas, son una fuente única para conocer nuestra historia, y una invitación a seguir haciendo que nuestro mundo sea cada vez mejor, más digno y más lleno de vida para todos. Que Jesús, quien creció bajo la mirada de María y su anciano padre José, nos impulse a ser junto a nuestros mayores, artífices de un mundo vivo y en camino en el que no sobra nadie y todos somos importantes.

Pidamos al Señor por nuestros mayores diciendo en voz alta:

  • ¡Quién como ellos para hablar de Amor desinteresado que es sostén y es abrigo! Hoy Señor, te pido por sus corazones, su salud y todos sus caminos, restablece sus cuerpos enfermos, dales salud y largos años entre sus hijos; fortalece sus almas y dales tu gracia y bendición para que disfruten de sus años en familia.
  • Cólmalos de alegrías y sana aquellas heridas del corazón, que con el paso de los años han quedado como huellas del tiempo en sus recuerdos. Danos a nosotros la gracia de amarlos también sin medida, de entender sus silencios, sus “caprichos” y “vueltas”.
  • Que nunca falte nuestro corazón agradecido. Que nuestras manos se conviertan en sostén, caricia y también abrigo. Que nunca sientan la soledad mientras tengan sus hijos, más descubran que el amor que han dado, hoy es tesoro que guardamos como herencia aquí y en Cielo. Que el amor no les falte.
  • Que se sientan felices de haber recorrido parte del camino, sostenidos siempre por tu mano que fue misericordia y providencia en su destino. Abrázalos Señor, y hazlos sentirse felices, fuertes y llenos de tu amor divino, y a nosotros danos vida y amor para retribuirles, de alguna manera, tanta vida, y tanto amor que nos han dejado marcado a fuego en nuestros corazones como sostén e incondicional ayuda en este camino. Bendíce hoy Señor a todos los abuelos.

 Escuchemos y prestemos la atención merecida y sincera a nuestros mayores y a  nuestros abuelos, ellos nos dirán:

Bienaventurados aquellos que me hacen sentir que soy amado, que soy útil todavía y que no estoy solo.

Bienaventurados aquellos que llenan la última etapa de mi vida de cariño y comprensión., aquellos que entienden mi paso vacilante y mi mano temblorosa.

Bienaventurados aquellos que tienen en cuenta que ya mis oídos tienen que esforzarse para captar las cosas que ellos hablan, aquellos que se dan cuenta que mis ojos están nublados y que mis reacciones son lentas.

 Bienaventurados aquellos que con una sonrisa en los labios me conceden un ratito de su tiempo para charlar de cosas «sin importancia» y aquellos que nunca dicen: “Ya me has contado eso dos veces».

Bienaventurados todos ellos, porque han descubierto el secreto de la vida.

 

Carta del Papa Francisco a los abuelos y abuelas:

https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2021/06/22/mayor.html

 

 

Se celebra en la diócesis la I Jornada de los abuelos y personas mayores, organizada por Vida Ascendente

Domingo Día del Señor-16º del Tiempo Ordinario

PINCHA EN LA IMAGEN Y ACCEDE AL TEXTO COMPLETO DE LAS LECTURAS

Domingo Día del Señor – 16º del Tiempo Ordinario – 18 julio 2021

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías (23,1-6):

Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño –oráculo del Señor–.
Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: «A los pastores que pastorean mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, las expulsasteis, no las guardasteis; pues yo os tomaré cuentas, por la maldad de vuestras acciones –oráculo del Señor–. …..

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (2,13-18):

Ahora estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio………….

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,30-34):

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»………

ACCEDE AQUÍ AL TEXTO COMPLETO DE LAS LECTURAS

DOMINGO DE CÁRITAS – 18 JULIO 2021

18 JULIO 2021 – DOMINGO DE CÁRITAS

Es domingo de Cáritas y os acogemos con el mismo amor con que Jesús acogió a cada persona que se acercaba a Él.

Hoy, las lecturas nos hablan de lo que Dios espera de los pastores que han de guiar a su pueblo, de las características que ha de tener el buen pastor y que Jesús pone en práctica. Él es nuestro pastor y nuestro guía, y nos da seguridad y confianza. Su misión sigue vigente hoy en la Iglesia de nuestros días, por medio de los pastores que Cristo continúa enviando.

Acerquémonos a Él y  pidamos su gracia y su perdón, porque no queremos ser como ovejas sin pastor, queremos que él nos guíe.

Ante la diversidad de opiniones, de caminos, de ideales, hoy el Señor nos ha manifestado que Cristo es nuestro guía y pastor, que nunca nos deja solos, sino que se manifiesta vivo y presente en medio de nosotros y que nos envía profetas y pastores, como sus representantes personales, para que, enseñándonos la verdad, nos conduzcan hacia el gozo perfecto de su Reino. Es nuestra tarea y responsabilidad, el escucharlos, y en ellos, al mismo Cristo. Sigamos el camino seguro; y que vivamos nuestra adhesión a Cristo en su única Iglesia y guiados por los pastores que Él mismo nos ha puesto para guiarnos.