Domingo 8 de noviembre, Día de la Iglesia Diocesana. Tú parroquia es una gran familia que necesita tu ayuda.

SOMOS LO QUE TÚ NOS AYUDAS A SER. SOMOS UNA GRAN FAMILIA CONTIGO.

Este próximo domingo 8 de noviembre, celebramos el Día de la Iglesia Diocesana, pero bien sabes que nuestra labor va más allá de un día y un lugar. En la Iglesia damos todo lo que tenemos para ayudar pero para llegar a más personas te necesitamos. Colabora en tu parroquia:

  • Con tu tiempo.
  • Con tus cualidades.
  • Con tu apoyo económico.
  • Con tu oración.

TU DONATIVO AYUDA A MUCHAS PERSONAS

Tu donativo cambia la vida de personas que son ayudadas cada día, encontrando motivos para seguir con esperanza y ayuda, para lograr un futuro mejor gracias a tu ayuda.

En los momentos de mayor necesidad, la Iglesia está siempre para todos, con todo lo que tiene: apoyo espiritual, económico, material y espiritual. Es el compromiso de la Iglesia con la sociedad.

SOMOS LO QUE TÚ NOS AYUDAS A SER. 

Somos corresponsables de la labor de la Iglesia y de su sostenimiento. En toda familia hay necesidades y la parroquia es una gran familia que necesita tu ayuda.

SOMOS UNA GRAN FAMILIA CONTIGO.

“En la Iglesia Diocesana el ámbito es el parroquial, es profundizar en el sentido de pertenencia, una llamada a colaborar con la parroquia y con sus necesidades. Ese es el sentido del “sostenimiento de la Iglesia”. No se trata sólo de una colaboración económica, sino de compromiso con todo lo que la Comunidad Cristiana a la que cada uno pertenezca (parroquia, diócesis…) pueden necesitar.”

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La Opinión de….Francisco Alejandro del Rey Menéndez «EL AMOR Y LA ESPERANZA EN TIEMPO DE PANDEMIA»

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TITULO:  EL  AMOR Y LA ESPERANZA EN TIEMPO DE PANDEMIA

AUTOR: D. Francisco Alejandro del Rey Menéndez

Párroco de la Unidad Pastoral Villalegre-La Luz

Queridos hermanos y hermanas, ¡Dios es bueno!

En un corto periodo de tiempo hemos visto como la vida nos ha cambiado de manera radical y determinante como consecuencia de la PANDEMIA que estamos padeciendo y que esta asolando a todo el planeta. Viviendo esta situación nos damos cuenta que somos totalmente vulnerables, sobre todo por la incertidumbre de su verdadero alcance, por las implicaciones que tendrá para nuestra vida futura que con certeza experimentará cambios de forma y de fondo, y por las personas que serán afectadas en los días venideros. Es doloroso ver tantas personas que están muriendo por más esfuerzos que se hacen en medio de la fragilidad de todas nuestras instituciones y estructuras vigentes en la sociedad; y, tantos más seguirán viendo sus vidas apagadas ante una situación que nos produce una sensación de impotencia.

Toda mirada sobre esta situación debe ser en clave de ESPERANZA Y MUCHO AMOR como elementos imprescindibles. Estamos llamados a hacernos conscientes de que nuestra actuación será copartícipe del itinerario para salir adelante de esta crisis en clave comunitaria, y desde una opción ineludible e irrenunciable en defensa de los más vulnerados y vulnerables de nuestra sociedad……… ACCEDE AQUÍ AL ARTÍCULO COMPLETO DE LA OPINIÓN DE…..

2 noviembre – DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS

2 noviembre 2020 – Día de los Fieles Difuntos

El lunes 2 de noviembre es el día de la conmemoración de los fieles difuntos. Nuestros cementerios y, sobre todo, nuestro recuerdo y nuestro corazón se llenan de la memoria, de la oración y de la ofrenda agradecidas y emocionadas a nuestros familiares y amigos difuntos.

“El recuerdo de los difuntos, el cuidado de los sepulcros y los sufragios son testimonio de confiada esperanza, arraigada en la certeza de que la muerte no es la última palabra sobre la suerte humana, puesto que el hombre está destinado a una vida sin límites, cuya raíz y realización esta en Dios” afirmo el Papa Francisco.

La muerte es, sin duda alguna, la realidad más dolorosa, más misteriosa y, a la vez, más insoslayable de la condición humana. Como afirmara un célebre filósofo alemán del siglo XX, “el hombre es un ser para la muerte”. Sin embargo, desde la fe cristiana, el fatalismo y pesimismo de esta afirmación existencialista y real, se ilumina y se llena de sentido. Dios, al encarnarse en Jesucristo, no sólo ha asumido la muerte como etapa necesaria de la existencia humana, sino que la ha transcendido, la ha vencido. Ha dado la respuesta que esperaban y siguen esperando los siglos y la humanidad entera a nuestra condición pasajera y caduca. La muerte ya no es final del camino. No vivimos para morir, sino que la muerte es la llave de la vida eterna, el clamor más profundo y definitivo del hombre de todas las épocas, que lleva en lo más profundo de su corazón el anhelo de la inmortalidad.

Vengan en su ayuda, santos de Dios, salgan a su encuentro ángeles del Señor.

Reciban su alma y preséntenla ante el Altísimo

Cristo que los llamó, los reciba, y los ángeles los conduzcan al descanso eterno.

No se trata, pues, de un día de angustia ante la muerte sino de esperanza fundada en el amor de Dios hacia nosotros. En nuestra cultura actual se están poniendo de moda otras celebraciones paganas que no deberían distraer en los cristianos la fe que tenemos, la esperanza que nos colma y el amor de Dios que nos sostiene. La presencia del Resucitado en nuestra vida debería animar aún más nuestra esperanza.