Cáritas con Ucrania

Ucrania se dirige hacia una catástrofe humanitaria. Ante esta situación, Cáritas Española, confederación a la que pertenece Cáritas Diocesana de Oviedo, ha puesto en marcha la campaña de emergencia “Cáritas con Ucrania”, que tiene como objetivo canalizar la solidaridad de los donantes españoles para apoyar el trabajo que se realiza desde Cáritas Ucrania. Cáritas está profundamente preocupada por el impacto de esta intervención en la población local, que ya vive en condiciones críticas ocho años después del inicio de la crisis que mató a 14.000 personas y desplazó a otros 1,5 millones.

Caritas  subraya la urgencia de que todas las personas puedan acceder a la asistencia humanitaria, en particular los más vulnerables, y que se garantice la libertad de movimiento para quienes huyen del conflicto. “Todos estamos llamados a actuar. Lo que está ocurriendo en Ucrania está poniendo en peligro la estabilidad y la paz internacional y, como subrayó el Santo Padre, está ‘desacreditando el derecho internacional”.

CUARESMA 2022 “No nos cansemos de hacer el bien”

 ¿QUÉ ES LA CUARESMA?

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros errores y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. En todo este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida y la Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesús, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que, por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

La Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.

 

¿CÓMO VIVIR LA CUARESMA?

Durante este tiempo especial de purificación, contamos con una serie de medios concretos que la Iglesia nos propone y que nos ayudan a vivir la dinámica cuaresmal.

Ante todo, LA ORACIÓN, condición indispensable para el encuentro con Dios. En la oración, si el creyente ingresa en el diálogo íntimo con el Señor, deja que la gracia divina penetre su corazón y, a semejanza de MARÍA, se abre la oración del Espíritu cooperando a ella con su respuesta libre y generosa.(ver Lc 1,38).

Asimismo, también debemos intensificar la escucha y la meditación atenta a la Palabra de Dios, la asistencia frecuente al Sacramento de la Reconciliación y la Eucaristía, lo mismo la práctica del ayuno, según las posibilidades de cada uno.

La mortificación y la renuncia en las circunstancias ordinarias de nuestra vida, también constituyen un medio concreto para vivir el espíritu de Cuaresma. No se trata tanto de crear ocasiones extraordinarias, sino más bien, de saber ofrecer aquellas circunstancias cotidianas que nos son molestas, de aceptar con humildad, gozo y alegría, los distintos contratiempos que se nos presentan a diario. De la misma manera, el saber renunciar a ciertas cosas legítimas nos ayuda a vivir el desapego y desprendimiento.

 TRES CONSEJOS DEL PAPA FRANCISCO

El Santo Padre inspira su mensaje para este camino cuaresmal en la exhortación de san Pablo a los gálatas: ‘No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. Por tanto, mientras tenemos la oportunidad (kairós), hagamos el bien a todos’ (Ga 6,9-10a)”

“La Cuaresma es un tiempo favorable para la renovación personal y comunitaria que nos conduce hacia la Pascua de Jesucristo muerto y resucitado. Para nuestro camino cuaresmal de 2022 nos hará bien reflexionar sobre la exhortación de san Pablo a los gálatas: ‘No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. Por tanto, mientras tenemos la oportunidad (kairós), hagamos el bien a todos’ (Ga 6,9-10a)”. Con estas palabras comienza Francisco su Mensaje para la Cuaresma 2022. ¿Sabes cuáles son los tres consejos del Papa para este año?

  1. Siembra y cosecha

“Con demasiada frecuencia prevalecen en nuestra vida la avidez y la soberbia, el deseo de tener, de acumular y de consumir”, pero “la Cuaresma nos invita a la conversión, a cambiar de mentalidad, para que la verdad y la belleza de nuestra vida no radiquen tanto en el poseer cuanto en el dar, no estén tanto en el acumular cuanto en sembrar el bien y compartir”, señala el Pontífice. Así, “la llamada a sembrar el bien no tenemos que verla como un peso, sino como una gracia con la que el Creador quiere que estemos activamente unidos a su magnanimidad fecunda”, agrega.

“¿Y la cosecha? ¿Acaso la siembra no se hace toda con vistas a la cosecha?”, se pregunta Jorge Mario Bergoglio para contestarse con un rotundo sí. “Un primer fruto del bien que sembramos lo tenemos en nosotros mismos y en nuestras relaciones cotidianas, incluso en los más pequeños gestos de bondad”, explica. Y añade: “En Dios no se pierde ningún acto de amor, por más pequeño que sea”. 

En realidad, “solo vemos una pequeña parte del fruto de lo que sembramos”, destaca. “Precisamente sembrando para el bien de los demás participamos en la magnanimidad de Dios -continúa-. Sembrar el bien para los demás nos libera de las estrechas lógicas del beneficio personal y da a nuestras acciones el amplio alcance de la gratuidad, introduciéndonos en el maravilloso horizonte de los benévolos designios de Dios”. Y agrega: “La Palabra de Dios ensancha y eleva aún más nuestra mirada, nos anuncia que la siega más verdadera es la escatológica, la del último día, el día sin ocaso”.

  1. ‘No nos cansemos de hacer el bien’

“Frente a la amarga desilusión por tantos sueños rotos, frente a la preocupación por los retos que nos conciernen, frente al desaliento por la pobreza de nuestros medios, tenemos la tentación de encerrarnos en el propio egoísmo individualista y refugiarnos en la indiferencia ante el sufrimiento de los demás”, indica el Papa.

En este sentido, invita a no cansarnos de rezar, de extirpar el mal de nuestra vida y de hacer el bien en la caridad activa hacia el prójimo. En primer lugar, “necesitamos orar porque necesitamos a Dios. Pensar que nos bastamos a nosotros mismos es una ilusión peligrosa”. En segundo lugar, muestra su esperanza de “que el ayuno corporal que la Iglesia nos pide en Cuaresma fortalezca nuestro espíritu para la lucha contra el pecado”. Y, por último, recuerda que “la Cuaresma es un tiempo propicio para buscar a quien está necesitado; para llamar a quien desea ser escuchado y recibir una buena palabra; para visitar a quien sufre la soledad”.

  1. ‘Si no desfallecemos, a su tiempo cosecharemos’

“Quien caiga tienda la mano al Padre, que siempre nos vuelve a levantar. Quien se encuentre perdido, engañado por las seducciones del maligno, que no tarde en volver a Él. En este tiempo de conversión, apoyándonos en la gracia de Dios y en la comunión de la Iglesia, no nos cansemos de sembrar el bien. El ayuno prepara el terreno, la oración riega, la caridad fecunda”, apunta Francisco.

Asimismo, concluye invocando a la “Virgen María, en cuyo seno brotó el Salvador”, para que “nos obtenga el don de la paciencia y permanezca a nuestro lado con su presencia maternal, para que este tiempo de conversión dé frutos de salvación eterna”.

Miércoles de Ceniza, 2 de marzo, iniciamos la CUARESMA pidiendo la «PAZ». Únete en tu parroquia»

Este próximo miércoles, 2 de marzo de 2022, iniciamos el tiempo litúrgico de la Cuaresma. Un camino de preparación interior y espiritual para vivir más plenamente la Semana Santa y la Pascua del Señor Resucitado.

Este miércoles celebraremos la Eucaristía con la imposición de la ceniza a las 18:00 horas en San Pablo de la Luz y a las 19.00 horas en el Sagrado Corazón de Jesús en Villalegre.

Como preparación personal, para este tiempo tomemos el  mensaje del Papa Francisco para esta Cuaresma. Él ha elegido como título este versículo tan bonito de la carta a los Gálatas: «No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. Por tanto, mientras tenemos la oportunidad, hagamos el bien a todos» (Ga 6,9-10a). El estilo de su escrito es sencillo y profundo. Podéis leerlo completamente pinchando  AQUI

Unámonos en oración pidiendo por la paz en Ucrania

El Papa Francisco, en la Audiencia General del 23 de febrero de 2022, hizo un llamamiento a rezar por Ucrania y por la paz y convocó para el próximo día 2 de marzo una Jornada de ayuno por la paz.

Tengo un gran dolor en el corazón por el empeoramiento de la situación en Ucrania. A pesar de los esfuerzos diplomáticos de las últimas semanas se están abriendo escenarios cada vez más alarmantes. Al igual que yo, mucha gente en todo el mundo está sintiendo angustia y preocupación. Una vez más la paz de todos está amenazada por los intereses de las partes. Quisiera hacer un llamamiento a quienes tienen responsabilidades políticas, para que hagan un serio examen de conciencia delante de Dios, que es Dios de la paz y no de la guerra; que es Padre de todos, no solo de algunos, que nos quiere hermanos y no enemigos. Pido a todas las partes implicadas que se abstengan de toda acción que provoque aún más sufrimiento a las poblaciones, desestabilizando la convivencia entre las naciones y desacreditando el derecho internacional.

Y quisiera hacer un llamamiento a todos, creyentes y no creyentes. Jesús nos ha enseñado que a la insensatez diabólica de la violencia se responde con las armas de Dios, con la oración y el ayuno. Invito a todos a hacer del próximo 2 de marzo, Miércoles de Ceniza, una Jornada de ayuno por la paz. Animo de forma especial a los creyentes para que en ese día se dediquen intensamente a la oración y al ayuno. Que la Reina de la paz preserve al mundo de la locura de la guerra.